La armonía de una empresa bien ecualizada
¿Cuáles son los indicadores que ecualiza un CEO?
Mirco J. Bombieri

¿Cuándo fue la última vez que revisaste la estrategia, el modelo operativo y el modelo comercial de tu empresa al mismo tiempo, y no cada uno por separado?
Si hoy tuvieras que fundar tu empresa desde cero, ¿la armarías igual?
Euforia, miedo y ruido
Por estos tiempos, muchas publicaciones y comentarios en redes suenan a pedidos desesperados de ayuda. Las emociones están a flor de piel. Algunos viven con euforia el momento que estamos atravesando; otros, con miedo a la incertidumbre que trae este cambio. Unos ven oportunidades. Otros, catástrofes.
Y en el medio, un CEO que tiene que tomar decisiones el lunes a la mañana.
Nada de esto es nuevo
Promotores y detractores de una era, de una idea o de una tecnología existieron siempre.
Sócrates desconfiaba de la escritura: según cuenta Platón, temía que debilitara la memoria de quienes la usaran. En la Inglaterra del siglo XIX, una ley obligaba a que alguien caminara delante de los vehículos a motor agitando una bandera roja para advertir a los peatones. Con internet pasó lo mismo: unos anunciaban el fin de las empresas tradicionales; otros, que era una moda pasajera.
El cambio llegó siempre. Pero nunca como lo pintaban los extremos.
Lo que el universo nos enseña sobre el cambio
Aunque todo cambia, hay cosas que se mantienen (bastante) estables en el tiempo. ¿Contradictorio? No lo creo.
Alcanza con mirar el universo un momento. Está en expansión permanente: galaxias que se alejan, estrellas que nacen y mueren. Y sin embargo, las leyes que lo gobiernan son las mismas. La gravedad no cambió. La velocidad de la luz, tampoco.
Hay otro detalle: cuando mirás una estrella, no la ves como es hoy. Ves la luz que salió de ella hace años, a veces siglos. Lo que percibís es el pasado.
Con las empresas pasa algo parecido. Cambia todo lo que está en la superficie, pero las leyes de fondo se mantienen. Y muchas veces, lo que vemos de nuestro propio negocio es una foto vieja.
Volver a las bases
¿Cómo afrontar el cambio desde una perspectiva estratégica? Volver a las bases puede ser una buena respuesta.
Volver a aquello que hizo fuerte a la compañía, lo que sentó las bases para construir lo que hoy es. Aquello que no cambió y no va a cambiar. En el fondo, somos personas, y hay cuestiones de base que siguen vigentes: la gente quiere trabajar en algo que tenga sentido, los clientes quieren que les resuelvan un problema y el negocio tiene que ser rentable.
Reinventarse no es romper con todo. Es volver a esas bases y preguntarse cómo hacer que sigan funcionando en un contexto distinto.
El ecualizador del CEO
Para verlo, imaginemos un ecualizador de seis bandas. Si tuviera que resumir la gestión de cualquier CEO en un solo tablero, serían estas: ganancia, performance de las personas, eficiencia, tiempo de llegada al mercado, tasa de errores y competitividad.
Un CEO mira muchas cosas todos los días. Pero casi todas terminan impactando en alguna de estas seis bandas. Y la forma en que están distribuidas te dice si la empresa suena en armonía o si algo está desafinando.
Como en cualquier ecualizador, las bandas no son independientes. Si acelerás la llegada al mercado sin tocar nada más, probablemente suba la tasa de errores. Si apretás la eficiencia a fuerza de recortes, la performance de las personas lo siente. Mover una sola perilla casi nunca afina el conjunto.
¿Qué define, entonces, cómo suenan esas seis bandas? La configuración. Y la configuración de una empresa tiene tres componentes: la estrategia, el modelo operativo y el modelo comercial. Para que haya armonía, los tres tienen que estar alineados entre sí. Y, sobre todo, alineados con el mercado.
La música la pone el mercado
El mercado es una variable exógena: no lo controlás. El mercado es contexto. El mercado es el consumidor. Y el consumidor está cambiando la forma en que compra, cómo interactúa con los productos y qué exige en cada proceso comercial. Año tras año.
Siguiendo con la metáfora: la música la elige el mercado. Vos solo controlás el ecualizador.
Un ecualizador configurado para la música de hace veinte años no hace sonar bien un tema de hoy, por mejor que haya funcionado en su momento. Si mantenemos una configuración antigua, no podemos pretender una armonía moderna. Es como seguir guiándose por la luz de aquella estrella: se ve bien, pero es del pasado.
Lo que no suele funcionar
Frente a la presión, la reacción típica es tocar una sola perilla. Recortar costos para mejorar la ganancia. Comprar tecnología para ganar eficiencia sin cambiar cómo se trabaja. Renovar el discurso comercial sin tocar el modelo que hay detrás.
Todas pueden dar un alivio de corto plazo. Ninguna cambia la configuración. Y si la configuración no cambia, el desbalance vuelve.
¿Contradictorio? No.
Lo que no cambia son las bases: por qué existe tu empresa, lo que la hizo fuerte y las seis bandas que tenés que mantener en armonía. Lo que sí tiene que cambiar es la configuración con la que intentás lograrlo.
Si como CEO querés aumentar la ganancia, mejorar la performance de tu equipo o ganar competitividad, la recomendación de base es revisar tres cosas juntas: la estrategia, el modelo operativo y el modelo comercial.
Entonces…
Si hoy tuvieras que fundar tu empresa desde cero, ¿la configurarías igual?
Si la respuesta es no, ya sabés por dónde empezar.